Viernes, 30 de Marzo de 2012 10:36

Recomendaciones para pacientes con trasplante de riñón

Escrito por  Dra. Noralma Mosquera
Los riñones filtran la sangre del aparato circulatorio y eliminan los desechos. Los riñones filtran la sangre del aparato circulatorio y eliminan los desechos.


Los riñones funcionan como pequeños filtros, es decir, depuran la sangre de las sustancias que nos sobran, las de desecho, provenientes de nuestro metabolismo, del exceso de agua, sal y de otros productos sobrantes. Además tienen otra función muy importante: la producción de determinadas hormonas, como la eritropoyetina (para la formación de glóbulos rojos), renina (regulación de la tensión arterial) y la forma activa de la vitamina D (mantenimiento de los huesos).


Hasta ahora, la diálisis y múltiples medicamentos, han ayudado a suplir las funciones de los riñones enfermos. Desde que un paciente recibe un trasplante de riñon, este nuevo órgano se encarga de todo lo que antes iba mal, pero para su correcto funcionamiento, debe ser cuidado correctamente.

La mejor manera de conocer y cuantificar el funcionamiento, es realizando análisis de sangre y de orina, que determinarán los valores de creatinina, urea, ácido úrico, sodio, potasio y fósforo. La creatinina refleja de manera muy fiable cómo está funcionando el riñón. Es un parámetro de referencia que se utiliza siempre en todos los análisis  que realice el paciente. Normalmente una persona con los riñones en pleno funcionamiento y sin enfermedad renal tiene una creatinina que oscila entre 0,6 y 1,2 mg/dl. Una persona trasplantada puede estar por encima de estos valores perfectamente y tener una buena función renal.

Una vez que el paciente recibe el trasplante renal, los niveles de creatinina bajan de manera progresiva al buen funcionamiento del riñón trasplantado hasta llegar a la normalidad. No debe generar alarma que estos valores no permanezcan estables. En cambio, el incremento progresivo y sostenido en el tiempo de los niveles de creatinina sí podría indicar una disfunción o el rechazo del órgano trasplantado. Además de las revisiones con su nefrólogo, el paciente trasplantado deberá acudir a los chequeos médicos habituales (dentista, ginecólogo, oftalmólogo, etc.) pero siempre debe informar al  especialista de su condición de trasplantado, para que no haya problemas con los medicamentos recetados.

Es muy importante que controle su peso, tensión arterial, pulso y temperatura y que lleve un registro de estos datos para las revisiones. Las revisiones médicas al principio serán muy frecuentes, pero con el paso del tiempo, y dependiendo de su estado, estas se irán espaciando. En estas revisiones con su nefrólogo de trasplante, se evaluará su estado general, controlará su presión arterial y su peso y se comprobará el estado y el funcionamiento de su riñón.

 

 

 

Recomendaciones generales

 

 

Cuando esté en casa, deberá tener especial atención y control sobre su peso, tensión arterial, temperatura y frecuencia cardiaca. Además, si es portador de fístula, deberá seguir los mismos cuidados que cuando se sometía a sesiones de diálisis.

Si por el contrario, es portador de catéter peritoneal, deberá mantenerlo permeable y en buenas condiciones. Se retirará pasados unos tres meses, si todo va bien.

La higiene personal es muy importante: Tomar duchas diarias, mantener las uñas cortas y limpias, lavarse los dientes con un cepillo suave y pasta de dientes corriente, después de  todas las comidas. Los útiles de aseo deben ser de uso exclusivo del paciente, no compartir nunca el cepillo de dientes o la maquinilla de afeitar.

 

Aunque el riñón esté funcionando, pueden surgir otras complicaciones, por lo que debe mantener las mismas precauciones con la FAV (fístula) que antes del trasplante (higiene, evitar golpes, presiones, etc.). Si en cambio, es portador del catéter de diálisis peritoneal, en un principio, éste se mantendrá colocado y en las mismas condiciones que antes (curas de la inserción, medidas de higiene, etc.).

 

Después del trasplante es habitual que aumente el deseo sexual tanto en hombres como en mujeres. En los hombres se suelen solucionar los problemas de impotencia que estuvieran relacionados con el síndrome urémico y en las mujeres pueden desaparecer los problemas de infertilidad por lo que es posible que puedan volver a quedar embarazadas. No hay ninguna razón para no disfrutar de una vida sexual plena, sólo hay que recordar que la higiene para una persona trasplantada es de vital importancia, y debe seguir las recomendaciones antes mencionadas con respecto a la higiene personal. Se deben evitar aquellas posturas o acciones que puedan producir daños en el riñón a causa de golpes. Como métodos anticonceptivos, se recomiendan los métodos de barrera, preservativos y diafragma. En la mujer trasplantada no está indicado el uso de la píldora anticonceptiva porque puede interferir con los medicamentos, ni el DIU porque aumenta el riesgo de infecciones. Consulte con su médico especialista en Nefrología si necesita usarlos, para que éste compruebe si es posible en su caso.

 

Convalescencia

 

El primer mes será de reposo “relativo”, esto quiere decir que nos incorporaremos a la actividad poco a poco. Es conveniente dar paseos por zonas tranquilas, jardines, parques, lejos de la polución y el tráfico. En casa, debe mantenerse activo pero sin llegar a cansarse.

Durante este primer mes, se recomienda no visitar lugares públicos cerrados (cafeterías, bibliotecas, cines, etc.), evitar golpes o saltos y levantar objetos pesados.

Después de los 2 ó 3 primeros meses, el paciente debe intentar llevar una vida activa, con ejercicio físico moderado y actividad laboral. Es importante recordar que está absolutamente prohibido fumar, pues el tabaco es la principal causa de problemas cardiacos y bronquiales, de trastornos de circulación y de cáncer. En el caso de los trasplantados, el riesgo es mucho mayor.

 

Alimentación

 

Una dieta adecuada es muy importante para mantener la salud de cualquier persona, especialmente las personas trasplantadas. Existen una serie de normas genéricas para la dieta de un paciente trasplantado, aunque ésta debe tener siempre un carácter individualizado.

Después del trasplante, las restricciones dietéticas van desapareciendo, y se le permitirá comer de manera normal, siempre en función de su estado.
 

Es importante que beba la cantidad de líquido que tenga prescrita. De la misma forma, se le insistirá en que controle su peso, ya que es muy posible que suba de peso después del trasplante. Dicha tendencia se produce por la mejoría de su estado general, porque los alimentos tendrán mejor sabor y por el uso de corticoides como medicación inmunosupresora.


Su dieta debe ser equilibrada y ajustada a sus necesidades calóricas. La cantidad de comida dependerá de lo que su cuerpo necesite, debe evitar el consumo de sal (que interviene en la hipertensión) y de grasas animales (que aumentan el colesterol y los triglicéridos); tampoco debe abusar de dulces o repostería industrial. Debe tener especial cuidado de evitar consumir ciertos alimentos crudos (huevos, carnes, pescados y moluscos poco hechos, leche no pasteurizada) Se recomienda que la dieta sea rica en fibra, ya que ayuda a prevenir el estreñimiento, y el uso de aceite de oliva para cocinar. Si padeciera alguna enfermedad crónica cuyo tratamiento implique una dieta especial (como la diabetes, por ejemplo) debe continuarla. 

 

En conclusión el paciente trasplantado renal debe:

  • Evitar añadir sal a los alimentos, y consumir alimentos con alto contenido de sal como embutidos, conservas, comidas preparadas, salados y aperitivos.
  • No utilizar sales de dieta por su alto contenido en potasio.
  • Consumir productos lácteos desnatados.
  • Limitar el consumo de huevos a dos por semana.
  • Utilizar aceite de oliva y evitar otras grasas como la mantequilla y la manteca.
  • No abusar de los alimentos fritos; utilizar otras formas de cocción: a la plancha, hervido o al vapor.
  • Restringir moderadamente las proteínas: comer menos carne roja y aumentar la ingestión de pescado, tanto blanco como azul.
  • Evitar el consumo excesivo de dulces y de refrescos por su alto contenido en azúcar.
  • Limitar el consumo de café y de alcohol.
Última modificación el Jueves, 05 de Julio de 2012 12:30
Dra. Noralma Mosquera

Dra. Noralma Mosquera

Doctora en Medicina, especialista en Nefrología

Jefe de Servicio de Nefrología

Hospital Luis Vernaza